Hace 5 años que participo de Cenando con Jesús y desde entonces, mis Navidades empezaron a tener otro sentido.
Anteriormente, me preocupaba en temas de cómo decorar el arbolito, la cena Navideña, los regalos, la ropa, etc … pero desde que me uní a Cenando con Jesús, todas esas cosas pasaron a segundo plano, y desde entonces nos dedicamos activamente con mi familia a organizar la cena de Noche buena para los niños del Hogar Ara Pyahú y del Pabellón Amanecer.
Es una experiencia totalmente diferente que podés disfrutarla en familia en una fecha tan sensible. .Mis hijas siempre me acompañaron en la organización y desde que nos involucramos a Cenando con Jesús, nuestras Navidades empezaron a tener otras prioridades.
Disfrutamos viendo a los chicos tener una navidad llena de obsequios, payasos, compañía…
No les proveemos sólo de la Cena, sino compañía, cariño, ya que jugamos, cantamos, y realizamos actividades con ellos.
Para estos chicos esto es demasiado importante, ya que muchos de ellos se encuentran allí, a causa del maltrato, abusos y abandono de sus padres.
Cenando con Jesús, se ha convertido para ellos en una gran fiesta, donde tenemos la oportunidad de darles ese amor que les negaron o no supieron brindarles. Pero que gracias a las Misericordias de Dios, tenemos ahora la oportunidad de hacerlo nosotros.
Les animo a que se sumen a esta experiencia única y gratificante que realmente toca el corazón al compartir con estos niños y niñas, y nos permite vivir la Navidad de forma diferente.
María Helena Chamorro
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Cenando con Jesús para mí fue inolvidable, ver tantos niños abrazandome y agradecidos por el simple hecho de compartir con ellos un pedacito de nuestro tiempo. Por una sonrisa de ellos vale la pena.
Natalia Ayala
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Puedo definir la Navidad del 2007 sin dudas como la mejor Navidad de mi vida, compartir Cenando con Jesús con los niñitos del Hogar Juan Pablo II fue una experienca única y maravillosa.
La sonrisa y la gratitud de cada uno de esos chiquitos me llenó de amor a cada segundo que pasamos juntos. Me dí cuenta de que dar un poquito de mi tiempo y compartir lo que tengo puede hacer una gran diferencia en la vida de los demás, y estoy segura de que recibí mucho más de lo que dí.
Noemí Figueredo
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En el 2007 tuve la hermosa oportunidad de compartir nuevamente CENANDO CON JESÚS, y participé en dos Hogares: Hogar ADELFOS ÑANDE JHARA y el Hogar ABRIGO REFUGIO DE LA COMPASIÓN, pero uno en especial me impactó, fue el Hogar ABRIGO REFUGIO LA COMPASIÓN , ubicado en la ciudad de Limpio, donde habitan niños quienes provienen de hogares con problemas, como ser, padres alcohólicos, madres solteras, algunos son derivados allí por orden judicial, todo esto me conmovió e hizo que me interiorice con el problema de cada uno y con las personas que me acompañaron el día de la cena. Pude notar que los niños estaban carentes no sólo de bienes materiales, sino de cariño, por lo que considero que sería interesante realizar actividades como CENANDO CON JESUS no sólo una vez al año, porque es la forma que tenemos de acercarnos a esas personas necesitadas de afecto y de palabras de fé y apoyo.
Con esta actividad el Señor tocó mi corazón, sensibilizandome aún más ante los problemas y carencias de los demás, también me hizo valorar lo que tengo, mi familia, la vida digna que llevo, y sobre todo el amor del Señor hacia mí y mis prójimos. Doy gracias a Dios por la experiencia vivida, porque me mostró que soy útil, y que puedo dar mucho de mí para ayudar a otros.
María Ramona Valdez Estigarribia
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Para mí participar en Cenando con Jesús desde hace 6 años como cabeza responsable de un hogar de niños, fue una gran satisfacción.
En el hogar con el que colaboro como cabeza, viven entre 60 y 70 niños y jóvenes en recuperación de adicciones a las drogas.
Esa tarde al llegar al hogar, todos ellos participan apoyando y ayudando a los voluntarios a preparar la mesa, colocar los adornos navideños, los regalos, la cena... Participan activamente en todos los preparativos para la Fiesta.
Es una sensación indescriptible!!!
Esta es una fiesta que nos permite compartir el Amor que nos dejó Jesús como enseñanza a todos los que creemos en él.
Y ésta es la manera en que le doy las gracias por todas las bendiciones que Él me da día a día a mí y a mi querida familia.
Te invito a que participes con nosotros este 24 de diciembre, y te des la oportunidad de sentir la sensación del deber cumplido.
Inés Rivas Brugada
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